domingo, 9 de mayo de 2021

OPINIÓN// Colombia, ¿ Estado Social de Derecho?

Por Elsy Beleño


Además del inaceptable vandalismo, que en Colombia vimos durante las protestas realizadas en contra de la reforma tributaria, también observamos que, aunque el artículo primero de la Constitución contempla que el país es un Estado Social de Derecho, todo parece una quimera.

Sí, una quimera, cuando en las protestas, derecho de los ciudadanos, se incluyen elementos como la represión, la censura, los abusos y pensar en declarar el estado de conmoción interior. Esto no es un Estado Social de Derecho sino de arbitrariedades y más, cuando hay instituciones y funcionarios ausentes. Un Defensor del Pueblo que jugaba a las escondidas, mientras que en muchas ciudades, las marchas pacíficas se convertían en un escenario de vulneración de derechos, por denuncias de torturas, abusos policiales (sustentados en videos), amenazas, muertes y presuntas desapariciones, los cuales eran, simultáneamente, el plato fuerte y delicado. ¿Quién podría defenderlos?

Pero no se puede dejar atrás, el silencio al que se ha querido someter a la prensa. Según la Fundación para la Libertad de Prensa-FLIP-, del 28 de abril al 6 de mayo, se registraron 115 ataques a los medios, entre los que se cuentan robo y eliminación del material; o la resistencia de las redes sociales, como Instagram y Facebook, para publicar historias sobre el paro; así como la “oportuna” caída del Internet en zonas de Cali el pasado 4 de mayo, donde las manifestaciones eran más fuertes.

El problema de toda esta anarquía, en la que el país se ha sumergido, es consecuencia, como siempre, de anteponer los intereses particulares y no los colectivos, de no tomar decisiones oportunas y que nuestras instituciones y gobernantes, no actúen con sensatez.

Por solo poner un ejemplo, Carlos Maya, alcalde de Pereira, invitaba a “gremios y a miembros de la seguridad privada a formar un frente común junto a la Policía y el Ejército para recuperar el orden y la seguridad ciudadana”, cuando los desmanes estaban en su máxima expresión. Uno no sabe si hizo esa convocatoria con doble intención, por apasionamiento o desconocimiento de la historia, cuando el país ha sufrido las barbaries y atrocidades de este tipo de iniciativas, con grupos al margen de la ley que surgieron como una estrategia de lucha estatal contrainsurgente. 

Sin embargo, este caos para el presidente, Iván Duque, “es producto un terrorismo financiado por el narcotráfico”, pero no del producto de la desigualdad que siempre ha golpeado al país, de discursos incendiarios, del miedo reprimido, de la desconfianza institucional y de tanta impotencia que guardan los colombianos por las injusticias que se cometen delante de sí, cuando quienes ostentan el poder se aprovechan de los más ‘débiles’.

Es vergonzoso, que nuestro país esté en el ojo de los cuestionamientos de la comunidad internacional, porque el  Gobierno con sus  organizaciones y organismos, no se pellizca como debe ser, para garantizar los derechos y las libertades de las que tanto se hablan en nuestra completa Constitución colombiana; que al mirarla, en la práctica, más parece un libro de retórica porque en estos días, nuestra nación democrática, se ha asemejado a Venezuela, la República tan criticada por algunos y temida por otros,  alejándose de los principios establecidos en nuestra Carta Magna.

lunes, 26 de abril de 2021

¿Por que no recortar gastos burocráticos en lugar de 'golpear' el bolsillo de los colombianos?

 $1.800 pesos es el valor que quedó grabado en la mente de los colombianos, cuando Alberto Carrasquillo dijo que así costaba la docena de huevos, pero eso no nos debe sorprender porque ya en una oportunidad afirmó "el salario mínimo en Colombia es ridículamente alto" o por la creación de los denominados 'Bonos de Agua', con los cuales se adelantarían obras para financiar proyectos de acueducto y alcantarillado en regiones del país, pero que su resultado final fue el endeudamiento de 117 municipios y obras sin concluir.


Es lamentable que sea él la persona que esté impulsando una reforma tributaria, en la cual pretende gravar productos de la canasta familiar, la gasolina, aumentar el número de aportantes al impuesto de renta, los servicios públicos, y que además, quiere instalar peajes dentro de las ciudades. Todos sabemos que Colombia, en cada cambio de mandato, sufre de 'reformitis tributaria', y con la actual buscan recaudar 25 billones de pesos, aproximadamente US$ 6.850 millones.

Pero, ¿ por qué el gobierno no se encarga de recortar otros gastos? Con el mandato del presidente, Iván Duque, se crearon nuevos cargos, por mencionar solo algunos,  Alto Consejero para la Juventud, Ministerio de Ciencias,  viceministerio de la Ciencia y Apropiación Social del Conocimiento o el ministerio de Deportes que tiene un presupuesto de 382 mil millones de pesos, y los funcionarios, de estos nuevos puestos tienen un salario superior a los $10 millones, a lo que se le suma la nómina de sus  colaboradores, viáticos y  el mantenimiento de vehículos,  ¿ y los resultados?

Asimismo, el Gobierno en lugar de darle 'garrote' al pueblo, reduce el salario de los congresistas, que pasó de $32'741.000 a $34'417.000, un aumento de $1′676.000,  más los 'beneficios' que tienen, puesto que el Senado de la República asignó un presupuesto de 1.708 millones de pesos, valor que podría cambiar, con el propósito de adquirir un seguro de vida para 108 parlamentarios.

Además de esto, lo que también inquieta, es que otros  funcionarios, distintos al ministro de Hacienda, han estado en el centro de la polémica. No podemos olvidar,  que Mabel Torres, ministra de las Ciencias, fue criticada por promover una bebida a base de hongo contra el cáncer sin pruebas ni evidencia.

 Lastimosamente, esos son nuestros representantes, los representantes de un país que cada día debe pagar por sus malas decisiones electorales y que es allí, donde se debe castigar tanto abuso del poder, tanta mentira, tanta inequidad y tanto favoritismo.

Ojalá que los partidos, como el Liberal,  Colombia Justas Libres, el Polo Democrático y la U que anunciaron su rechazo a la desproporcionada iniciativa, no se dejen untar de 'la mermelada', que según el exvicepresidente Germán Vargas Lleras está ofreciendo el Gobierno al legislativo para que lo apoye.

 Amanecerá y veremos a quién respaldan nuestros parlamentarios,  si al presidente, a sus billeteras o al pueblo que confió en ellos en las urnas.

domingo, 24 de enero de 2021

... "Y tejo una hamaca grande"...

 Aunque la protagonista de esta historia no teja "una hamaca grande, más grande que el Cerro e' Maco, como dice la canción de Adolfo Pacheco, ha aportado a lo largo de su vida dedicación para preservar un arte. Esta es una historia que se teje con un telar y mucho empeño.


                                            Sixta en sus labores diarias como tejedora

Por Elsy Beleño Cantillo

Decir que los sanjacinteros tienen un gen predispuesto para tejer, no es el resultado de un estudio científico divulgado en algún medio de comunicación, pero tampoco es una exageración. Simplemente es un modo de hacer alusión a la realidad de un municipio, de su idiosincracia y de las personas que la construyen diariamente con una lucha férrea de supervivencia.

Uno de esos ejemplos es Sixta Castro, una mujer de 78 años, quien desde hace 68 cambió las muñecas y  los " chocoritos", por una madeja de hilo, agujas y un telar, para de esta manera dedicarse a aprender un arte que desde el albor de su vida, la sedujo y enamoró locamente.

" Cuando mi mamá y tías tejían a mi me llamaba la atención, entonces me le paraba al lado para ver cómo entrelazaba el hilo para hacer las mochilas y hamacas", contó.

Sixta Mira Castro Arrieta nació en San Jacinto, un municipio ubicado en el Centro del departamento de Bolívar; fue en ese lugar de sol bravo, carente de agua, pero con olor a hierba fresca donde aprendió a usar los atravesaños, latas , varillas, elementos necesarios para hacer las hamacas. Labor que le ayudó al sostenimiento y educación de sus seis hijos y cinco nietos que quedaron huérfanos.

Sixta es de contextura gruesa, piel morena, temperamento jovial y afectusa, cuyo corazón se lo entrega sin reparos a un arte que no le corresponde de la misma manera.

" Uno si tiene práctica y se dedica por tiempo completo, es decir, que no cocine, lave, ni haga aseo u otro oficio, puede sacar un bolso, mochila, en un día y una hamaca en tres. Pero si uno lo coge por raticos puede demorar hasta una semana. Aunque, es más lo que uno demora haciendo esto, que lo que gana. Este oficio no paga bien y por eso mucha gente se desanima y lo deja, pero yo no hago eso porque le tengo amor a este arte, porque es un arte ".

Sus hijos reconocen la pasión que le imprime a su labor
" La única manera que ella deje de tejer es que esté enferma", expresó uno de sus retoños.
Su entusiasmo ha sido contagioso, ya que sus 'herederos' han aprendido a tejer, siendo su hijo mayor quien más tiempo le dedica.


                                     Artesanías del municipio de San Jacinto, Bolívar


Los tejidos de Sixta han sido disfrutados en Holanda y España, países que han hecho pedidos. Pero en este último, contó Sixta, no correspondieron con dinero sino que el pago fue con hilo.
Aún así, ella no abandona el arte de tejer que desarrolla  en su vivienda, construída de concreto, cubierta con un techo bajo, cuyo patio inicia con un kiosko en donde se dedica a tejer, a la vez se refresca con el movimiento de sus plantas, que parecen bailar al ritmo casi interminable del cacareo de las gallinas.
Por no cambiar ese sencillo estilo de vida,  rechazó la propuesta de representar a un grupo de tejedores a Corferias en Bogotá para exhibir este arte.

Pero, Sixta, ¿ por qué no quiso ir?
Con una tímida sonrisa en donde deja ver su perfecta dentadura, responde.
" Yo no voy a Bogotá porque me cuentan que allá hace un frío maluco y a mi no me gusta el clima así".
Sixta es un ejemplo de tenacidad, amor al arte y la cultura, labor que abandonará "cuando Dios me llame para estar a mi lado".




                   

OPINIÓN// Colombia, ¿ Estado Social de Derecho?

Por Elsy Beleño Además del inaceptable vandalismo, que en Colombia vimos durante las protestas realizadas en contra de la reforma tributaria...